Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad. Antonie de Saint-Exupéry.

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Las drogas, el cerebro y el comportamiento

 ¿Qué es la adicción a las drogas? La adicción se define como una enfermedad crónica y recurrente del cerebro que se caracteriza por la búsqueda y el consumo compulsivo de drogas, a pesar de sus consecuencias nocivas. Se considera una enfermedad del cerebro porque las drogas modifican este órgano: su estructura y funcionamiento se ven afectados. Estos cambios en el cerebro pueden ser de larga duración, y pueden conducir a comportamientos peligrosos que se observan en las personas que abusan del consumo de drogas. *El término adicción, puede considerarse como equivalente a un grave trastorno por uso de sustancias. La adicción es muy similar a otras enfermedades, como las enfermedades cardiacas. Ambas perturban el funcionamiento normal y saludable del órgano subyacente, tienen serias consecuencias nocivas y son evitables y tratables, pero en caso de no tratarlas, pueden durar toda la vida.  ¿Por qué la gente consume drogas? En general, las personas comienzan a consumir drogas por varias razones: Para sentirse bien. La mayoría de las drogas de las que se abusa producen sensaciones intensas de placer. Esta sensación inicial de euforia es seguida por otros efectos, que varían según el tipo de droga que se consume. Por ejemplo, con estimulantes como la cocaína, la sensación de euforia es seguida por sentimientos de poder, confianza en uno mismo y mayor energía. En contraste, la euforia causada por opiáceos como la heroína es seguida por sentimientos de relajación y satisfacción. Para sentirse mejor. Algunas personas que sufren de ansiedad social, trastornos relacionados con el estrés y depresión, comienzan a abusar de las drogas en un intento por disminuir los sentimientos de...

Adicción a las nuevas tecnologías

  INTRODUCCIÓN La aparición y progresivo auge de las nuevas tecnologías ha ido paralelo al surgimiento de una nueva expresión de un viejo fenómeno: La Adicción. Telefonía móvil, videojuegos, ordenador, Internet, chats, etc. Conforman aparentemente el origen del problema. L. es una adolescente de 15 años que dedicaba un promedio de acceso a Internet de más de 8 horas diarias. La niña, en un proceso paulatino pero implacable, había terminado por negarse a seguir asistiendo a la escuela, e incluso renunciaba a salir con sus amigas. Cuando sus padres la trajeron a consulta su patrón horario había cambiado. L. dormía durante el día y la noche se la pasaba conectada a la red (chat). Lo más significativo: Su renuncia total a cualquier otro tipo de actividad. DESCRIPCIÓN DEL PROBLEMA El ejemplo de L. pone de relieve que existen, potencialmente, sujetos cuya conducta con Internet, u otros medios tecnológicos, es cuando menos preocupante por el uso excesivo que pueden hacer de ellos. Este tipo de conductas repetitivas tiene en común que resultan placenteras en la primera fase, pero después no pueden ser controladas por el sujeto. Al igual que ocurre con otras adicciones, el sujeto acabará efectuando dicha conducta ya no tanto por la búsqueda de gratificación, sino por reducir el nivel de ansiedad que les produce el hecho de no realizarla. Estaríamos, pues, hablando de una adicción en toda regla, la diferencia es que no estaríamos delante una adicción química (opiáceos, nicotina, alcohol, etc…) sino ante una adicción de carácter psicológico. Ambas, desgraciadamente, suelen manifestarse conjuntamente en muchos de los afectados. POSIBLES CAUSAS DE LA ADICCIÓN Ante la pregunta...

¿Cuándo es que tomar alcohol se convierte en un problema?

      Para la mayoría de los adultos, el consumo moderado de alcohol, no más de dos bebidas por día para los hombres y una para las mujeres y personas mayores, es relativamente inofensivo. (Una “bebida” significa 1,5 onzas de bebidas fuertes, 5 onzas de vino o 12 onzas de cerveza, que en todos los casos contienen 0,5 onzas de alcohol). El consumo moderado, sin embargo, reside en un extremo del rango que va desde el abuso de alcohol hasta la dependencia del alcohol: El abuso de alcohol es un patrón de consumo de bebidas que deriva en consecuencias adversas importantes y recurrentes. Las personas que abusan del alcohol pueden no cumplir con sus obligaciones importantes en la escuela, el trabajo o la familia. Pueden tener problemas legales relacionados con el consumo de alcohol, como repetidos arrestos por conducir bajo los efectos del alcohol. Pueden tener problemas de relación asociados con la bebida. Las personas con alcoholismo “técnicamente conocido como dependencia del alcohol” pierden el control confiable de su consumo de alcohol. No importa qué tipo de alcohol uno tome y ni siquiera la cantidad: las personas dependientes del alcohol a menudo no pueden dejar de tomar una vez que comienzan. La dependencia del alcohol se caracteriza por la tolerancia (la necesidad de tomar más para lograr la misma euforia) y el síndrome de abstinencia si la bebida se interrumpe bruscamente. Los síntomas de abstinencia pueden incluir náuseas, sudoración, inquietud, irritabilidad, temblores, alucinaciones y convulsiones. Si bien se da la mayor atención pública a los problemas graves por consumo de alcohol, hasta los problemas leves y moderados provocan...

El Síndrome de la mamá gallina

El síndrome de la mamá gallina hace referencia a la relación poco saludable que se establece entre madre e hijo cuando la madre tiende a sobreproteger al extremo a su hijo al punto, no sólo de educarle y guiarle, sino también, hasta el punto de vivir su propia vida. Durante siglos, se ha asociado tanto el papel femenino con el cuidado de los hijos, que algunas mujeres tienden a interiorizar este rol pero de una forma insana a nivel emocional porque el amor, puede dejar de ser saludable cuando se convierte en obsesivo. El Síndrome de la mamá gallina no es exclusivo de madres, también de padres, abuelos, aquellas figuras que educan desde la sobreprotección a los niños, trasladan miedos e inseguridades que no dejan lugar al crecimiento personal y la autodependencia. Niños poco tolerantes Los niños que crecen en un entorno de sobreprotección materna también son muy poco tolerantes, es decir, se han acostumbrado a conseguirlo todo a través de una rabieta porque su mamá, pronto resuelve sus dificultades. Esta falta de tolerancia va en aumento conforme el niño crece, pero el precio que se paga por este modo de ser, cada vez es más alto. A un niño poco tolerante se le disculpa más que a un adulto caprichoso. Los niños necesitan un seguimiento, cercanía y educación, sin embargo, también necesitan su propio espacio y tener la oportunidad de aprender por ellos mismos competiendo sus propios errores igual que todo ser humano. Es necesario educar desde la confianza plena en la capacidad del niño para desarrollarse siguiendo su esencia, sin por ello renunciar al apoyo, el amor...
Luz Viridiana Quintana Granados
Psicóloga – Especialista en Adicciones

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Dr. Daniel Ordaz Moreno
Psiquiatra

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Dra. Martha Beatriz Itt Salgado
Nutrióloga

Cerrada 16 Sur No. 1603-2
Entre 11 y 13 Oriente
(222) 242 54 14