Dependencia Emocional

Dependencia Emocional

La dependencia emocional es una necesidad afectiva extrema y continua, que obliga a las personas que la padecen a satisfacerla en el ámbito de las relaciones de pareja; en consecuencia, gran parte de la vida de estas personas gira en torno al amor. Aunque este fenómeno puede aparecer puntualmente en la vida de un individuo (es decir, sólo en una de sus relaciones), lo más normal es que sea una constante en él; por lo tanto, la mayor parte de sus relaciones de pareja presentarán un patrón característico regido por la mencionada necesidad afectiva extrema. Es importante destacar que esta dependencia o necesidad no debe ser de tipo material, económico o fundamentada en una   minusvalía   o   indefensión   personal   del   sujeto,   sino que   tiene   que   ser específicamente   emocional   para   que   podamos   hablar   de   este   fenómeno psicopatológico.

En principio, puede parecer que, aunque haya una necesidad amorosa mucho más fuerte   de   lo   normal,   la   dependencia   emocional   no   debería   ser   motivo   de desadaptación, sufrimiento o insatisfacción. Nada más lejos de la realidad. Los dependientes emocionales no dirigen sus demandas hacia cualquier persona, sino que se fijan en determinadas características que les resultan atractivas. En concreto, buscan personas egocéntricas, peculiares, seguras de sí mismas, dominantes y poco afectuosas para emparejarse con ellas. Puede llamar la atención que este tipo de individuos sean los predilectos para unas personas que tienen unas demandas afectivas descomunales, pero es que precisamente se fijan en ellos porque los idealizan, los encumbran hasta extremos difíciles de imaginar, viendo prácticamente dioses o seres excepcionales donde sólo hay sujetos que, muchas veces, hacen la vida   imposible   a   sus   parejas.   Estos   individuos son   todo   lo   contrario   que   los dependientes emocionales, al menos en lo que a autoestima y valoración de sí mismos se refiere, de ahí la idealización incondicional que efectúan las personas con dependencia emocional.

Y todo esto se relaciona con una de las características fundamentales de las personas que padecen este problema, y es que no sólo no se quieren prácticamente nada, sino que se critican, atacan y desprecian. Quizá no llegan al extremo de las personas que sufren trastorno límite de la personalidad porque tienen un grado más alto de adaptación y funcionalidad, pero su relación consigo mismas es tan deplorable que no soportan la soledad y que sólo se imaginan su vida al lado de alguien idealizado, de un salvador alrededor del cual centrar su existencia.

Los dependientes emocionales, en consecuencia, viven por y para su pareja, que, como ya hemos expuesto, acepta esta entrega y sumisión incondicionales de muy buen grado. Ambos miembros de la relación convendrán en que la persona importante de la pareja es el compañero del dependiente emocional. Lo negativo de esta situación es que este desequilibrio aumentará a pasos agigantados, hasta el punto de que el dependiente emocional será prácticamente un súbdito de su pareja. Ésta aprovechará la circunstancia para explotar y dominar a su antojo en el seno de la relación, tanto por su propia personalidad como por la sumisión y admiración con la que se encontrará por parte del mismo dependiente.

La vida para el dependiente emocional será un calvario que puede llegar a límites extremos según el carácter de su pareja, ya que, en muchas ocasiones, puede tener trastornos de la personalidad (narcisista, paranoide, límite, etc.) Que propicien la aparición de violencia psíquica y física. Si la persona tiene una dependencia emocional grave,   aceptará   agresiones,   humillaciones,   infidelidades   continuas,   burlas, menosprecios, etc., con tal de no romper su relación de pareja.

Una   tendencia   persistente   a   las   relaciones   de   pareja   caracterizadas   por   el desequilibrio entre ambos miembros, la necesidad afectiva claramente excesiva hacia la otra persona y el sometimiento inapropiado hacia ella, que empieza al principio de la edad adulta y se da en diversos contextos, como lo indican cinco (o más) de los siguientes ítems:

1.Búsqueda continua de relaciones de pareja, planteándose la vida siempre al lado de alguien.

2. Necesidad excesiva de la pareja, que deriva en contactos muy frecuentes y a veces inapropiados (p. ej., llamadas telefónicas continúas mientras la pareja está en una reunión de trabajo), y que no se debe a dificultades cotidianas, toma de decisiones o asunción de responsabilidades.

3.Elección frecuente de parejas egoístas, presuntuosas y hostiles, a las que se idealiza con sobrevaloraciones constantes de sus cualidades o de su persona en general.

4. Subordinación a la pareja como medio de congraciarse con ella, que facilita el desequilibrio entre ambos miembros de la relación.

5.Prioridad de la relación de pareja sobre cualquier otra cosa, que puede ocasionar una desatención prolongada de aspectos importantes del sujeto como su familia, su trabajo o sus propias necesidades.

6. Miedo atroz a la ruptura de la pareja aunque la relación sea desastrosa, con intentos frenéticos de reanudarla si finalmente se rompe.

7. Autoestima   muy   baja,   con   menosprecio   de   las   cualidades   personales   o minusvaloración global del sujeto como persona.

8. Miedo e intolerancia a la soledad.

9. Necesidad excesiva de agradar a las personas, con preocupaciones continuas sobre la propia apariencia física o sobre la impresión que ha generado en ellas.

La dependencia emocional cuadra perfectamente dentro de los trastornos de la personalidad, dada su significación clínica, su carácter crónico, su inflexibilidad y su repercusión en las diferentes dimensiones del ser humano (afectiva, cognitiva, conductual, interpersonal, etc.) Además, es un fenómeno frecuente en las consultas de los profesionales de la salud mental y por ello requiere tratamiento y apoyo psicológico.

 

Fuente: Extraído de Dependencia emocional: características y tratamiento. Jorge Castelló Blasco. Madrid: Alianza Editorial; 2005

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