Relaciones adictivas

Relaciones adictivas

Las relaciones perjudiciales Todas las relaciones tienen altibajos y etapas en las que las cosas no marchan todo lo bien que se desearía, pero esto no las convierte en relaciones perjudiciales. Por el contrario, una relación perjudicial implica una sensación continua de frustración. La persona que está envuelta en este tipo de relación, tienen la impresión de que las cosas podrían ir bien, de que la relación tiene posibilidades, pero lo cierto es que ese potencial nunca llega a hacerse realidad y su pareja es siempre inalcanzable, debido a que está con otra persona, no desea comprometerse o simplemente no es capaz de hacerlo. Se trata de una relación en la que siempre parece faltar algo y resulta destructiva porque impide a la persona seguir adelante con su vida de un modo normal, debido al dolor causado por la relación y a las emociones de tristeza, ira, desesperación o soledad que conlleva. Seguir adelante con una mala relación no solo produce estrés sino que puede llegar a producir síntomas físicos. En ocasiones, el abuso físico y emocional forma parte de esas relaciones. El constante estado de tensión y estrés acaba produciendo cansancio y robando la energía de la persona que permanece en ella. Por otra parte, puede dar lugar a comportamientos de huida, como recurrir al alcohol o las drogas para escapar del dolor que se siente. La persona envuelta en una relación de este tipo no es libre. Se ve privada de la libertad de ser lo mejor de sí misma; de la libertad de amar a otra persona por su propia elección y no debido a la...
Síndrome de Otelo

Síndrome de Otelo

La celopatía, delirio celotípico o síndrome de Otelo es un trastorno delirante caracterizado por una preocupación excesiva e irracional sobre la infidelidad de la pareja. El paciente, normalmente un hombre, está absolutamente convencido de que su pareja le es infiel sin que exista motivo real que lo justifique. En estos pacientes, el rival cobra especial relieve: quiere saber quién es, como le conoció, en qué le supera, poniendo constantemente de manifiesto esta morbosa curiosidad, y buscando en las respuestas de su pareja contradicciones que alimenten su convicción. El síndrome de Otelo, toma el nombre de la conocida obra de Shakespeare, Otelo, que mata a Desdémona poseído por unos celos enfermizos. “La persona está obsesionada con la idea de la infidelidad y muestra una serie de conductas que se manifiestan tratando de buscar pruebas que lo demuestren, por ejemplo, entrando en el ordenador o mirando el teléfono móvil de su pareja. También puede mostrarse violenta o humillar al otro”, dice a BBC Mundo Walter Ghedin, psiquiatra y sexólogo. En casos extremos la persona que padece del trastorno puede llegar a matar al objeto de sus celos. “Cuando se llega al extremo del homicidio es que existe otro tipo de personalidad patológica de base como la paranoia o un delirio celotípico. Cuando hay un delirio es una idea irreversible con una serie de respuestas a esas ideas que son realmente graves”, dijo el experto argentino. Características Un individuo celotípico trata de ejercer un control total de su pareja; puede ir desde prohibirle tener redes sociales, hasta ejercer presión para revisarlas; también pueden llegar a investigar llamadas y mensajes en los teléfonos...
Dependencia Emocional

Dependencia Emocional

La dependencia emocional es una necesidad afectiva extrema y continua, que obliga a las personas que la padecen a satisfacerla en el ámbito de las relaciones de pareja; en consecuencia, gran parte de la vida de estas personas gira en torno al amor. Aunque este fenómeno puede aparecer puntualmente en la vida de un individuo (es decir, sólo en una de sus relaciones), lo más normal es que sea una constante en él; por lo tanto, la mayor parte de sus relaciones de pareja presentarán un patrón característico regido por la mencionada necesidad afectiva extrema. Es importante destacar que esta dependencia o necesidad no debe ser de tipo material, económico o fundamentada en una   minusvalía   o   indefensión   personal   del   sujeto,   sino que   tiene   que   ser específicamente   emocional   para   que   podamos   hablar   de   este   fenómeno psicopatológico. En principio, puede parecer que, aunque haya una necesidad amorosa mucho más fuerte   de   lo   normal,   la   dependencia   emocional   no   debería   ser   motivo   de desadaptación, sufrimiento o insatisfacción. Nada más lejos de la realidad. Los dependientes emocionales no dirigen sus demandas hacia cualquier persona, sino que se fijan en determinadas características que les resultan atractivas. En concreto, buscan personas egocéntricas, peculiares, seguras de sí mismas, dominantes y poco afectuosas para emparejarse con ellas. Puede llamar la atención que este tipo de individuos sean los predilectos para unas personas que tienen unas demandas afectivas descomunales, pero es que precisamente se fijan en ellos porque los idealizan, los encumbran hasta extremos difíciles de imaginar, viendo prácticamente dioses o seres excepcionales donde sólo hay sujetos que, muchas veces, hacen la vida   imposible   a   sus   parejas.   Estos   individuos...