¿Por qué dejar de fumar?

Fumar no sólo afecta a los fumadores sino también a las personas que se encuentran en su entorno. Es sumamente dañino para los fumadores pasivos, quienes corren mayor riesgo de contraer enfermedades respiratorias. Según los especialistas, seis de cada diez adolescentes fumadores continuarán consumiendo cigarrillos en la adultez. La raíz principal del problema radica en las familias y es necesario que estas se encarguen de fomentar buenos valores para que el adolescente no tenga la curiosidad de convertirse en fumador, porque existen grandes posibilidades de que al ser adulto continúe con el hábito. La nicotina es sólo una de las múltiples sustancias tóxicas que contiene el cigarrillo ya que se fabrica con más de 4.000 aditivos, de los cuales aproximadamente 250 son cancerígenos, lo que aumenta las posibilidades de desarrollar cáncer de pulmón, patología que cuenta con la mayor tasa de mortalidad entre los venezolanos de ambos sexos. Por otra parte, el individuo es más propenso a sufrir enfermedades cardiovasculares, así como a tener mayor recurrencia de infecciones respiratorias como la neumonía y cuadros virales agudos, entre otros.   Métodos para dejar de fumar En la actualidad, para las personas que quieren abandonar este vicio, existen programas y tratamientos farmacológicos que contribuyen con este proceso, reduciendo la intensidad de los síntomas de abstinencia y motivándolos constantemente. De igual forma, se recomienda combinarlos con técnicas para resistir la compulsión de encender un cigarrillo. Los especialistas recomiendan disminuir el consumo paulatinamente, hasta llegar a una cantidad mínima, que es cuando se debe considerar dejar de fumar definitivamente. También es importante identificar las situaciones que disparan este deseo, para así evitarlas. El apoyo...
Disposofobia – Acaparamiento compulsivo

Disposofobia – Acaparamiento compulsivo

Algunas personas tienen el hábito de acumular cosas de distinto tipo: papeles, objetos, diarios, viejos cuadernos, etc. Si bien muchos de nosotros podemos tener esta conducta, el exceso es lo que los diferencia. Los acumuladores compulsivos tienen una forma de vinculación extrema con los objetos y por esto temen perderlos. A este sub-trastorno ligado al temor a la pérdida se lo llama disposofobia. Se caracteriza por el total abandono personal y social y por el aislamiento voluntario en el propio hogar, acompañados, en la mayoría de los casos, por la acumulación en él de grandes cantidades de dinero, objetos o desperdicios domésticos. Siempre se ha considerado este trastorno dentro del espectro de los trastornos obsesivo-compulsivos. Pero una revisión de rasgos de este padecimiento comienza a ubicarlos en una categoría independiente de ellos, aun cuando comparten algunas características, como son la necesidad de control y la respuesta a la incertidumbre. Como cada objeto acumulado es único e irremplazable, no pueden categorizarlos ni pensar en despojarse de ellos, más allá de la inutilidad que puedan tener. La convicción de que pueden necesitarlo alguna vez (aunque lo tengan sin uso desde hace años) y la sola idea de no tenerlo les genera angustia. Consideran esas pertenencias como parte de ellos mismos y, por eso, si alguien los toca o pretende quitárselos, se pueden poner violentos. Suelen ser sujetos francamente antisociales y no dejan entrar a nadie a sus casas porque temen que les roben o siquiera toquen sus pertenencias. Existen dos elementos que originan la disposofobia, vinculados a los trastornos de ansiedad, especialmente a las obsesiones y compulsiones: el miedo y la...